5 pasos que te ayudarán a consolidar el diseño de tu producto

Desde que se te ocurrió esa idea para salvar al mundo con tu aplicación (bueno, a una parte de él) sabés que en algún momento tendrás que ponerte a diseñar o a buscar a un diseñador para que mejore su presentación.

Edificio con columnas

Has buscado en miles de blogs sobre diseño para aplicaciones, evaluado varios frameworks de diseño como Material Design, Semantic UI o incluso Bootstrap pero seguís sin estar convencido de lo que necesitás para consolidar tu propuesta.

Claro que el diseño “no es sólo lo que se ve o lo que se siente. Diseño es cómo funciona” (Steve Jobs), pero igualmente los productos necesitan tener consolidada su propuesta para resultar atractivos y memorables ante tus posibles clientes.

Pero quedarse en el aspecto visual sería desaprovechar todo el valor que puede darte. Y es por éso que comparto la definición de diseño como la “representación de la intención”, o el resultado de una estrategia.

Ok, ¿cómo el diseño te ayudará a consolidar tu producto en las condiciones de incertidumbre en el que desarrolla una empresa? Vamos allá.

Diseño al rescate

1. Enfocate exclusivamente en las necesidades de los primeros que van a comprarte

Empecemos por el principio: ¿qué problemas/necesidades resuelve tu producto?, ¿cuál es tu audiencia concretamente? No sirve diseñar para todo el mundo, es lo mismo que diseñar para nadie. Menos si tu propuesta recién está apareciendo en el mercado.

Mi consejo es que descubras/definas detalladamente cuáles son los resultados que esperan tus usuarios a la hora de buscar un producto como el tuyo.

Intenta encontrar las motivaciones fundamentales que llevan a una persona a resolver su problema: ¿qué está queriendo lograr al buscar determinadas soluciones y no otras? Incluso ve más allá: ¿qué le impediría no usar tu producto?

Redefinir las necesidades de tus usuarios con este nuevo enfoque va a permitirte resegmentar el mercado en el que te movés, replanteándote el panorama de competidores de otra forma. Ejemplo: si tu producto es una aplicación de entretenimiento, puede que tus competidores no sean otras aplicaciones si no todo aquello que tus usuarios busquen para entretenerse: Youtube, salir a correr, dar un paseo, juntarse con amigos, etc.

Entrevistá a esas personas que recientemente se hayan decidido por un producto que resuelva los mismos problemas que el tuyo, para lograr entender qué buscan y así diseñar en consecuencia.

Mini-conclusión: al clarificar las necesidades del mercado podrás encontrar oportunidades de negocio.

2. Definición de visión y objetivos –> Atributos de la experiencia

Antes hablamos de las necesidades de tus posibles usuarios, ahora es tiempo de enfocarnos en tus intereses. Para que la experiencia que tienen tus usuarios con tu producto refleje tu visión necesitamos explicitar cuáles son los atributos que deberían conseguirse.

  • ¿Cuáles son los adjetivos que definen a tu producto, y a la experiencia que brinda?
  • ¿Qué tipo de personalidad tiene?
  • ¿A cuáles emociones apunta?
  • ¿Cuáles son las cualidades que lo diferencian del resto?
  • ¿Qué clase de experiencia querés evitar?

Clarificar estos atributos deseados te permitirá definir los principios de diseño que deberán aplicarse consistentemente en todo espacio en que un usuario interactúe con tu producto o servicio.

Mini-conclusión: establecer la experiencia que buscás para tu producto te permitirá alinear tu propuesta con tus objetivos.

3. Integración

Luego de clarificadas tanto las necesidades de tus usuarios como los atributos de la experiencia de tu negocio, el siguiente paso es integrar esas dos cuestiones para descubrir si están en verdadera sintonía, y facilitar hallazgos.

La idea es encontrar las oportunidades que permitan destacar tu producto.

Conectar cada una de las necesidades de tus usuarios con aspectos de la visión que tenés para el negocio te permitirá tener una mirada completa de la situación en la que estás, y destapar espacios de mejora o disrupción del nicho de mercado.

La tarea es juntar las dos listas creadas y buscar oportunidades: ¿la forma en que el producto soluciona los problemas se corresponde con nuestra visión?, ¿hay algún aspecto de las interacciones de los usuarios con el producto que puede ser facilitado o enriquecido?, ¿tenés quejas recurrentes que se pueden replantear para conseguir un producto más eficaz?

Mini-conclusión: integrar necesidades de usuario con objetivos de negocio te ayuda a encontrar oportunidades.

4. Aprender con lo mínimo –> Experimento

Es el momento de diseñar un experimento. Necesitamos testear que esas oportunidades son reales, contrastándolas con lo que los usuarios esperan.

¿El producto no ha sido lanzado? Crea un prototipo funcional que te permita testear las cuestiones fundamentales de la nueva propuesta (“la oportunidad”), y aprender de ello rápidamente.

¿Está el producto lanzado? Buscá la forma de testear la nueva propuesta con posibles clientes por fuera del producto, o probarlo con determinados clientes para ver su reacción.

Lo principal de esta tarea es poner el énfasis en el aspecto fundamental del que queremos aprender: ¿es una funcionalidad especialmente técnica que resuelve un problema funcional?, ¿es un patrón de interacción novedoso que puede modificar la forma tradicional en que se presenta determinado producto?, ¿es una nueva propuesta visual que cambia el paradigma de la marca?

Mini-conclusión: prototipar y testear la solución de un problema de los usuarios te permite dar pasos firmes en el desarrollo del producto.

5. Diseño visual/funcional –> Frameworks

Ahora sí, a trabajar en “diseño”.

Luego de definir todas las cuestiones fundamentales del problema de negocio (al final, a éso apunta el diseño), podemos enfocarnos en trabajar sobre la propuesta visual.

Si entra dentro del presupuesto (es tu decisión), contrata a un diseñador profesional. Puede que incluso la inversión sea relativamente baja si sumás el valor que puede aportarte un diseñador al nulo costo económico que tienen los frameworks de diseño más populares como Material Design.

Es una cuestión estratégica que te dará una diferencia abismal con respecto a la competencia.

En este paso ya podés trabajar en concreto definiendo unos principios fundamentales de diseño de marca que deberán atravesar toda experiencia que genere tu producto.

Aquí unos ejemplos de principios de diseño de marcas establecidas para que te des una idea:

Mini-conclusión: al igual que en desarrollo, diseñar proyectos en serio requiere la mano de un profesional, pero se pueden conseguir frameworks estandarizados casi sin inversión.

En síntesis

  1. Enfocate exclusivamente en las necesidades de los primeros que van a comprarte.
  2. Clarificá tu visión y objetivos definiendo los Atributos de la experiencia que deseas lograr.
  3. Integrá las necesidades de tus usuarios con los atributos de la experiencia.
  4. Aprendé construyendo experimentos mínimos.
  5. Definí principios de diseño para establecer visual y funcionalmente tu propuesta.

¿Pero no iban a ser “5 consejos de DISEÑO”? Si llegaste hasta aquí te habrás dado cuenta de que el diseño es mucho más que poner las cosas bonitas. Te aseguro que trabajar en estas cuestiones estratégicas te facilitará cualquier decisión de diseño que debas tomar.

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Autor: Eugenio Monforte

Diseñador autodidacta con la misión de mejorar el ecosistema de emprendimiento independiente a través del diseño. Me dedico desde hace 10 años al desarrollo de productos digitales, ya sea diseñando interfaces de usuario o estrategias para optimizar productos y servicios.

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